CARTAS A GRISELDA - Parte 1
El calor ya era una frecuencia estable, y mas cuando el año en el hemisferio sur esta comenzando, se dilatan sensaciones a flor de piel y otras claman en ansiedad, como la mía, por supuesto que refiero a lo que toca, a lo que no puede evitarse.
De la nada misma, como si se tratara de una rutina complaciente se me ocurre escribirte, desenfundando mi parecer amable, como quien busca sentiste limpio de asperezas pasadas, ya no tengo tiempo para forzar mis frustraciones, que quizás no lo son tanto.
Remito a tu nombre, como quien se presenta sin mostrar intenciones pero con la simple intuición entiende que es momento de no rajarse, de ponerle otro aire, para respirar al menos un tanto mas tranquilos, un desierto de incógnitas me espera, aunque el camino sea luego un paisaje verdoso.
Y de plano ya me captabas, sin chequear tanto congeniaste sin mostrar exuberancias, hasta incluso pareciera que no lo pensas ni aun cuando te supe anonadada por mis tratos, una constante en mis repertorio que te había encontrado.
- Fernando Ale

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