CARTAS A GRISELDA - PARTE 7


Nunca te cohíbas de mi cuando quieras buscarme, porque de alguna manera, a veces pausada, a veces con celeridad, siempre te querré ahí, tan imponente para lo que es congraciar el sentido de respirar cada segundo de aire, tan incorruptible que asusta a mas de un ingenuo, para mi simplemente era lo que apreciaba.


Me dijiste que no eras así, que no contabas todo de golpe, yo tenia una ansiedad alta, por darme a conocer porque así es uno cuando escribe, cuando uno no tiene nada que tapar, hasta vos misma estabas en esa duda pero si...si existo.


Mira, soy un hombre como cualquiera, solo que tengo de nacimiento esa destreza de llevar lejos mis emociones mas profundas, no debo ser el único que le corre algo así por las venas,  y ahora resulta que soy y seré tu única lectura, para lo que yo amo, para lo que precises, acá estoy.


Solo pido que seas la misma Griselda, mas bien mi negra, con cariño y en voz baja porque te sonrojas, de andar lento pero seguro, cada renglón que te conecta conmigo, ahora recuerdo lo que te conmociona de las cosas que se te plantan en tu existir, ahora sumarle una mas, divino tesoro.


- Fernando Ale


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