CARTAS A GRISELDA - PARTE 8


¿Y que pensabas muchacha, que no te lo haría notar? Se me iluminan los ojos cuando tu piel brilla al susurrarte mis sonetos, voy delirando cual fiebre, claro que si, sonriente sin querer entender nada porque lo hallo todo en esos destellos en los que roza cierta felicidad.


Que indecencia la mía, hacerte posar como nunca ni nadie antes, porque solo un loco como yo se le ocurre, introducirte a un fuego que complace y te conlleva, no hay remedio alguno a mi desenfrenado andar por tu piel, tan repetida para el paisaje de tus tierras, no obstante un foco de gula para mis adentros.


Y vos sin decir lo indescifrable, la intimidad mi vida, ¿te acordas cuando te dije que con un par de renglones no me saciaba?  Este es aquel momento, ya no espero mas, te voy de frente, de costado, de espalda, yo boca abajo repitiendo que me encantas, cosita hermosa.


Esos primeros momentos, ese conocer desde la primera impresión, no se me ira con nada, voy a seguir visitante cierto lugar, cada cierto tiempo, cuando nadie este mirando, o quizás si, para saber en los otros la envidia de tenerte, no desde lo físico, sino desde tu pulso mental, para trasladarse a tu cutis erizado.


- Fernando Ale


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