CARTAS A GRISELDA - PARTE 14
Me elevo en tu paz, porque de eso tenes un montón, cuando te miro todos los días en cada foto es parte de lo que me transmitís de un alma a la otra, para luego conquistar todos mis sentidos, me despojo de lo que creías que pasaría conmigo, como que tengo tantas atrás mío, es una risita la que se me escapa de solo pensarlo.
Irremediablemente me convenciste de no buscar mucho mas, de ponerme de costado sobre tu circunferencia, como quine ya se sabe dertero en el próximo paso a dar, no pude evitar respirar un cambio de época, la mas bella seguramente en cada latido de nuestros corazones.
Lo que me hiciste pasar la otra noche mientras me estaba durmiendo, era una brisa sobre la misma brisa que ya formaba parte de la atmosfera, pero vos trajiste una armonía, sin igual como todo lo que tocas de mi, fue tan fácil elegir donde pasar cada siesta.
No hay desvelos por doquier, me ordenas hasta cuando no hay de que hablar, la sintonía sigue allí, esplendida para recibirnos en cada sintonización de voz, incorporada al cerebro del otro, es un espectáculo ver tu cara feliz, aunque sea por un rato lo he logrado, me pase la vida creyendo en que existías, cada letra dedicada le hace honor a ello.
- Fernando Ale

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