CARTAS A GRISELDA - PARTE 22
Nunca fuiste la muchacha de los vestidos largos y no obstante con ello podría comenzar un lienzo nuevo, acercarme a media distancia para saberte pertenecida ante la orbita de mis ojos, con la contemplación justa como si fuera la única vez que vayas a lucir uno, y de esas pocas veces te calza espectacular.
Si se te ocurre un rincón para un silencio que sea compatible para dos, así hago mella en tus recuerdos frescos, la magia siempre estuvo ahí, en tu mano que ahora se resbala por mi barba y mi pecho.
Y claro que no, no dejare llevarme por el destino, para ocasiones como estas miro pausadamente a tus piernas, las descubro de nuevo en mi adrenalina, era un impulso necesario liberarme tan así.
No te hago gemir de repente, me detengo a obsequiarte mis carnosos labios, al acecho de tu carácter subo la mirada y no me dejas oportunidad, me deshaces comiéndome la boca, escurridiza muchacha resultaste, tallada a mano si fueras una escultura, de todas formas escribiste es mi tributo favorito.
- Fernando Ale

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